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jueves, 29 de julio de 2010

CAPÍTULO VI.

Es preciso tener bien claro el proceso y los pasos de la lucha.

En primer lugar, tenemos la ubicación del objetivo, esto nos lleva a conocer ¿qué es lo que queremos? ¿hacia a dónde vamos y queremos ir?, esto se puede ejemplificar en un sin fin de caracteres pero si nuestro objetivo es ser felices, tenemos que conocer que es lo que nos va a llevar a esa felicidad, ¿qué va a ser que todas esas ganas que tienes por ser feliz salgan a flote y no se ahoguen en la trayectoria?

Pues bien, la información que nos dan día a día esos ángeles y demonios de los que tanto hemos hablado, nos guían a una estrategia que nos dice de compartir y escuchar respuestas tentativas a lo que se va a hacer. Ya cuando las respuestas se agrupan ordenadamente se actúa y al actuar uno no puede flaquear ni debilitarse, al contrario debe levantar la cara y seguir caminando, nunca frenar y preguntarse al final cual hubiera sido el resultado de su cobardía por dejar de luchar; en ese momento uno no se pregunta ¿hacia a dónde va? sino ¿por qué y para qué va? ya que su confusión es absolutamente clara.

Los tiempos definen el camino y te hablan. Te hablan en el sentido que te indican el cómo y cuándo tienes que realizar la acción para triunfar.

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