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jueves, 29 de julio de 2010

CAPÍTULO III.

Hay momentos donde los hombres suben las miradas y encuentran el camino con luz y colores, pero opuesto a ello, hay personas que levantan la cara y no hay nada de eso. Personas que al sentirse menos, encuentran nublado su camino o no encuentran lo que buscan; y se ve apagado el fulgor de su luz con las miradas de aquellos momentos del juicio- tiempo que les abarrotan su sentir de nostalgia y tristeza. Ahí donde las personas frágiles que son manipuladas por un sentimiento contrario a su pensamiento que no dejan renacer ese corazón ante los ojos de los ángeles.

Ángeles que los puedes encontrar en los humanos que esperan el deseo de su amistad y que en su corazón y alma llevan un sin fin de poderes definidos terrestremente en valores que no tienen límite, y tienen especial convicción en lo que se traduce su dicha de ser alguien ante los ojos de El Supremo.

Suele pasar en varios momentos de la vida, que uno se deja guiar por el instante o por el sentimiento de no quedarse atrás por la frustración de no llegar a ser alguien, pero yo digo, ¿no sería mejor frenar un momento y tener tranquilidad para pensar, a dar pasos mal hechos y resbalar?; es un enigma, pero de los tropiezos surgen cadenas de conocimiento y generan nuevos sentidos ante una nueva perspectiva que se vive en el día a día.

Días que conllevan un misterioso hedor y sabor, pero que dan sentido a lo que le llamamos vida, o bien nuestra línea de tiempo.

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