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jueves, 29 de julio de 2010

CAPÍTULO II.

A partir de un todo, no podemos decir que los buenos son parte del bien y los malos son del mal. Hay veces que las apariencias no son concretas y son pruebas del cielo que controlan nuestra existencia.

Es probable, que conjuntamente el hombre vea los errores de los demás; pero ¿por qué no ver los errores de su alma? ¿por qué no ver en su interior el juicio de los seres que maldicen y deben perdón a Dios?; no hay acuerdo en ello, pero no hay encuentro en nosotros.

Nunca sabes cual es el principio de las cosas, nunca encuentras el modo de convertir ese momento en el primero de algún último o en lo último del principio de las eventualidades en la vida diaria de cada persona. No obstante, los recuerdos vienen a la mente desde lo que uno cree es el principio de un todo; pero pensemos que ese todo viene a su tiempo, que el tiempo es progresivo y no encuentra un pasado definido en la historia de cada evento, no pasa absolutamente nada si el tiempo en el que tus acciones se realizan...va quedando en el pasado en instantes que ni uno se da cuenta.

El tiempo como el juicio de los demás, es lo que va dejando las secuelas definitivas en el historial de cada individuo.

El tiempo podemos decir...es la huella eterna de los hábitos de cada persona y del juicio de los hombres que al crecer, están seguros de ellos; ofenden o irrumpen el pensamiento de todas aquellas personas que por tener una inestabilidad de no elegir entre el bien o el mal son neutrales y manipulables; ya que no tienen el poder de sus decisiones sobre los demás, puesto que los ángeles y los demonios tratan de atraer la atención de esas personas que son las que tienen el corazón mas expuesto a los ataques de los demonios, o a las caricias de los ángeles. Ángeles y demonios que se dejan ver como hombres, pero que ellos con sus decisiones, vuelven sus miradas ante personas que no encuentran la paz o al contrario, no toman en cuenta las cosas buenas de las situaciones de los designios del camino diario hacia el fin de nuestros días.

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